Cuando una empresa planea instalar una cubierta, uno de los mayores temores es:
“¿No se va a calentar demasiado el espacio?”
Lo interesante es que este no es un simple tema de percepción, sino un asunto de física aplicada: la cubierta es el primer punto de contacto con la radiación solar, y su comportamiento térmico define la eficiencia del espacio interior.
¿Qué dicen los datos?
- Una cubierta metálica expuesta directamente al sol puede alcanzar temperaturas superficiales de 60 a 75 °C en climas cálidos.
- Sin embargo, con un sistema tipo sándwich metálico + aislamiento térmico, la temperatura interior puede reducirse entre 12 y 18 °C en comparación con una lámina metálica convencional.
- Estudios de la ASHRAE (American Society of Heating, Refrigerating and Air-Conditioning Engineers) demuestran que un buen diseño de cubierta puede disminuir hasta en un 30% el consumo energético en climatización.
¿Cómo se logra en la práctica?
- Diseño bioclimático: la orientación de la cubierta y los aleros influyen en la radiación recibida.
- Materiales aislantes: el uso de poliuretano, lana mineral o fibra de vidrio en las tejas tipo sándwich actúa como barrera térmica.
- Cámaras de ventilación: permiten la disipación natural del calor acumulado.
En Cubi Concept aplicamos estos principios para garantizar que las cubiertas no solo protejan, sino que generen confort térmico real y reducción de costos de energía desde el primer día de operación.